DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO
La construcción amenaza el paisaje urbano de O Son
El alcalde de Camariñas, Bautista Santos, rechazó la construcción de mil chalés con el fin de no perder su identidad de pueblo marinero. Éste no es el caso de Porto do Son, donde la destrucción de su patrimonio arquitectónico es galopante y no por ello ha obtenido otro tipo de beneficios, tal como lo demuestra la pérdida de habitantes que sufrió este municipio durante los últimos diez años.
El propio arquitecto municipal, Francisco Otero Méndez, reconoce que es necesario poner fin a la destrucción de esa riqueza arquitectónica, recomendando ya en el año 2000 paralizar las licencias en el casco urbano. Sin embargo, las autoridades locales no están haciendo nada para poner fin a la destrucción de parte de la historia y de la memoria de Porto do Son. Día a día, los grandes edificios van ganando terreno a las construcciones singulares poblando el cielo de torres que están amenazando el paisaje de una villa marinera, que es uno de sus mayores atractivos.
El espejo está en la vecina Portosín, donde la especulación hizo que desaparecieran las antiguas y nobles construcciones siendo cada vez más difícil ver la primera línea de mar.
Francisco Otero señala que desde su departamento se está exigiendo “lo máximo que podemos dentro de la legalidad vigente” y rechazando proyectos “que no tengan cierto valor arquitectónico”. En su opinión, en la destrucción del patrimonio urbanístico sonense “tienen culpa todas las administraciones” por no adaptar planes destinados a conservar esta riqueza. Aún así, matizó que “si tengo que buscar un culpable lo hago en los tres partidos que integran la Corporación municipal al no sacar adelante el PXOM en el año 2000 por motivos políticos”.
El técnico basa su argumentación en que “no existe conciencia urbanística cuando es un patrimonio de todos, ya que se trata de la cultura de un pueblo”. Sin embargo, afirma que “todo el mundo, tarde o temprano, quiere edificar y sacar el máximo rendimiento”. A este respecto, agrega que “todos somos culpables de la escalada de precios”, lo que provoca una especulación feroz.
Otero también se refirió a Antonio González Groveiro (antecesor del actual alcalde), señalando que, antes de 1994, “permitió dar cuatro alturas cuando sólo estaban permitidas dos”.
La protección es responsabilidad local
La directora xeral de Fomento e Calidade da Vivenda, Encarna Otero Cepeda, aseguró ayer que las autoridades municipales son las responsables de adoptar las medidas precisas para garantizar la protección de los inmuebles con valor arquitectónico.
Otero explicó que es competencia de los ayuntamientos elaborar un catálogo de los inmuebles a proteger para incluirlos bien en el PXOM o en un plan especial.
A este respecto, la directora de Fomento e Calidade da Vivenda indicó que su departamento cuenta con dos líneas de ayudas para las obras de acondicionamiento de los edificios que se gestionan a través de áreas de rehabilitación, llegando la cuantía de las mismas hasta el 40 por ciento del total de los trabajos.
En Galicia ya están funcionando 31 áreas de rehabilitación. Mientras, Porto do Son no ha tomado ninguna medida preventiva y sólo está a la espera de la aprobación del Plan Xeral de Ordenación Municipal